SAN MAURICIO Y LA LEGIÓN TEBANA

El martirio de san Mauricio y la legión tebana es un cuadro que pinta El Greco por encargo de Felipe II para El Escorial que recoge la historia del general romano Mauricio y su legión de cristianos ocurrida en el siglo III d. c. en tierras suizas. San Mauricio era natural de Tebas (Egipto) que entonces formaba parte de roma en la etapa de la decandencia del imperio. Comandaba la legión 22, llamada la “legión tebana” pues todos sus miembros eran también naturales de la egipcia Tebas. Todos ellos eran cristianos.

La legión fue llamada a formar campamento en Agaunum, la actual St-Maurice, en Valais, Suiza. San Mauricio recibió la orden del emperador de hacer sacrificios a los dioses romanos y adorar al emperador de turno; Maximino Hercúleo como a uno de ellos. San Mauricio se negó y el desacato provocó la ira del emperador que ordenó que uno de cada diez hombres de su legión fuese decapitado.

Aun así todos permanecieron fieles a la decisión y ninguno de los tebanos cedió. La “decimatio” se repitió una y otra vez hasta que los 6700 hombres de la legión fueron decapitados. El culto de san Mauricio proliferó en toda la Europa de la edad media y por largos siglos St-Maurice atrajo peregrinos de muchos países atraídos por la claridad del santo en la preferencia de los valores en su gran elección vital. Fue canonizado por el Papa Juan XII en el año 962.

Siendo uno de los santos más renombrados de la edad media fue asociado también por diversas tradiciones a la famosa lanza del destino o Longinos, aquella que supuestamente portaba el centurión que clavó su arma en el costado de cristo en la cruz. Felipe II encarga al pintor el martirio de san Mauricio ya que el santo es el patrón de la orden del Toisón de oro cuya cabeza era entonces el rey Felipe II y todavía siguen siendo los reyes de España en la actualidad.

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