Sangre, sudor y por qué no, lágrimas

Sangre, sudor y por qué no, lágrimas

Una chaise longe de color rojo, un carrito lleno de vasos y botellas de cristal labrado, una ventana nos recuerda que estamos en Madrid, con Las Torres de Colón al fondo, suspendidos en un punto entre la ficción y la realidad, a la espera. Pero antes oscuridad. Una chispa se adivina a escasos metros, la llama de un mechero que acaba de prender un cigarrillo. Suena un teléfono y no, no es del público, es de John (Rodrigo Poisón), un espía británico destinado en Madrid.

Llamas y conversaciones a medias se convierten en el arranque de Inmunidad diplomática, un thriller teatral escrito y dirigido por Alberto Herreros que narra, a través de siete personajes, una historia de corrupción, miedos e intrigas. Este argumento, más propio de novela policiaca, desconcierta en un primer momento a un público que se siente perdido y no comprende, aunque encuentra cierta fascinación en los diálogos partidos y las frases sin principio. Así descubre poco a poco que hay algo raro en el lujo que rodea la vida de Diana (Ángela Cremonte) y en su relación con el misterioso Patrick (Sergio Otegui), que cada uno lucha por sus propios intereses y que ese límite tan claro entre lo justo y lo injusto en realidad no lo es tanto.

Una sala pequeña en la que se cuela la música de al lado, o de arriba, o no se sabe muy bien de dónde, rompiendo a veces el pacto entre el actor y el espectador. Obligándole, en cierto modo, a distanciarse del sufrimiento de una Diana que evoluciona y muestra, en cuestión de minutos, tantos dobleces, gestos y voces que bien merecen la atención del público. Un papel complejo y dramático en el que Ángela Cremonte se desenvuelve con soltura.

A medio camino entre la novela y el cine, con altibajos al principio y una sala que no juega a su favor, el elenco defiende con esfuerzo una puesta en escena complicada, un reto. ¿El resultado? Un juego en el que la inmunidad y la diplomacia les cuesta, sin quererlo, sangre, sudor y, por qué no, lágrimas.

Artículo visto en: www.ritmosxxi.com